Yoko, en su tercer año de matrimonio, vivía una vida sencilla pero alegre, mientras cultivaba un vínculo amoroso con su esposo. En su deseo de dar la bienvenida a un nuevo miembro a la familia y ayudar en el hogar, aceptó un trabajo de limpieza a tiempo parcial. Su cliente era un joven director ejecutivo que residía en un lujoso apartamento. Mientras limpiaba con esmero, Yoko rompió sin querer una memoria USB que contenía datos cruciales. Como disculpa, el joven le hizo una propuesta inesperada: le pidió que asumiera el rol de su «esposa» durante su horario laboral. Sintiéndose manipulada por la culpa, Yoko se encontró tumbada a su lado en la cama… y descubrió que no podía negarse. Incapaz de renunciar al trabajo debido a los modestos ingresos de su esposo, Yoko sintió gradualmente que su voluptuosa figura y su razón se veían abrumadas por el deseo primario del joven y atractivo hombre. Justo cuando decidió romper con él, tuvo que tomar una decisión definitiva…







